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DIARIO DE MALLORCA / Sección: En contra. / Pie de foto: La artista y su ´alter ego´, vistas por ella misma.
Foto: Natasha Lébedeva



´Hay que marcar las diferencias entre mujeres y hombres´


Matías Vallés

 

entrevistanatNatasha Lebedeva (San Petersburgo, 1975) estudió educación física, compitió en esquí y se inició en el grabado en Madrid, pero "la fotografía me proporciona más libertad de expresión". Se instaló en Mallorca con una beca de la Fundació Miró. Participa en la colectiva femenina ´7+7´ de La Misericòrdia.

–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Es retorcida?"
–Atormentada, en algún instante. Es un tormento continuo y pausado. Las imágenes no salen espontáneas y su reconstrucción es lenta. Llevamos tantas identidades dentro.
–¿Rusia es una madre?
–Para mí, sí. Me reconozco en?Rusia y en su carácter abierto y extenso, demasiado poco individual. Allí, tu identidad se reconoce y apoya en los demás, te sientes parte de algo. España es lo contrario, recalca demasiado al individuo.
–En Mallorca no preguntamos a nadie adónde va, si se va.
–Me siento en casa desde el primer momento, pero la sociedad mallorquina es otra cosa. Es difícil entrar en sus círculos, se necesita suerte. Madrid es todo lo contrario.
–¿Cuándo decide fotografiar en vez de pintar, como todos?
–Me siento más cómoda a través de una técnica. Me enamoré del grabado y no quise detenerme en la fotografía. Un pintor ha de estar muy seguro de lo que hace, porque no tiene marcha atrás. En cambio, el ordenador me hace libre porque puedo preservar cada etapa. Me ayuda a pensar.
–¿El ordenador es el artista?
–No piensa por sí solo, hay que saberlo utilizar.
–Las mujeres pintan más en la fotografía.
–No soy feminista, sino partidaria de marcar las diferencias entre hombre y mujer.
–Cualquiera puede tomar una fotografía.
–Desgraciadamente, ser fotógrafo se hace más fácil, porque todo parece aceptable. Hay que distinguir lo que es válido o no, aunque definir valores en arte es muy difícil.
–Y entonces le dicen que sus fotos serían idóneas para la publicidad de una firma cosmética.
–No lo rechazaría, porque significaría que por fin nos alejamos de los cánones de belleza. Es difícil vivir del arte, y has de transigir.
–¿Variaría una foto para venderla?
–Mi imagen es la obra final, la he parido así y no hay que transformarla.
–¿En qué parte de un hombre se fija primero?
–En la mirada. Los ojos no dicen nada sin ella. Cubro las miradas de mis fotos para que no se pueda identificar al personaje.
–¿Le gusta su cuerpo?
–Estoy contenta, mis padres hicieron un buen trabajo. No pretendo que se me reconozca, porque es una herramienta y no una exhibición.
–Es su propia modelo.
–Utilizo mi cuerpo porque lo sé ver y enseñar mejor que nadie. Me retrato para volver a mirarme a mí misma.
–¿La mujeres se sienten siempre con una mano encima, como en sus imágenes?
–Son mis propias manos las que desgarran mi carne. Es una deconstrucción derridiana para volver a construir mi propio yo.
–Pues yo me temo que le afectó sobremanera la imagen de King Kong estrujando a una mujer.
–El cuerpo de la mujer pierde su contorno, porque a través de la carne represento los numerosos yoes que llevamos dentro.
–Viendo su trabajo, tiemblo al pensar en lo que le haría usted a Putin, que también es de San Petersburgo.
–Lo mejor que puedo hacer por mi país es representar su espíritu, quiero vincularme más a Rusia.
–¿Putin tiene espíritu?
–Es difícil juzgarle, porque vemos las cosas desde fuera. Habría que vivir cómo repercute su política sobre la gente, desde dentro.
–Nunca estamos dentro.
–Fui pionera durante el comunismo, una sociedad muy marcada. El daño que hacían era inmenso, controlaban un territorio enorme. Cuando llega Putin, se necesitaba una mano un poco más dura. Yeltsin hizo mucho daño a Rusia, ahora hay más seguridad.
–¿Por qué los rusos son más cultos y más pobres?
–Porque les falta el sentido individualista.
–Usted debe entender mejor que nadie el transplante de cara.
–Una cosa es imaginarlo creativamente, y otra es vivirlo. A veces he pensado que sería interesante tener de repente una identidad masculina, compartir su percepción más hormonal que física.
–El equivalente ruso de Letizia Ortiz es casarse con Abramovich.
–Al casarse con el poder, Letizia ha sido muy arriesgada y valiente a la vez. Por amor, cualquier mujer haría ese sacrificio. Si ha actuado por ego, puede hacerle infeliz.
–¿Qué le parece más insoportable de los mallorquines?
–La pasión por el fútbol. De repente pierden la individualidad y se convierten en rebaño.


MatiasFotoMatías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos "frente a la Catedral". Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en "Diario de Mallorca" (1983), se le permitió escribir de asuntos más frívolos. Ha entrevistado a Catherine Zeta-Jones, Claudia Schiffer, Margaret Thatcher, Farah Diba y María Jiménez. Su firma ha aparecido en todos los periódicos de España, no siempre en las páginas de los delincuentes más buscados. Recibió el premio Ciudad de Palma de manos de Joan Fageda, porque ningún otro partido se atrevería a galardonarle..



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